Hay objetos que son mucho más que cosas. Son símbolos. Huellas vivas de quienes los tocaron, los soñaron, los hicieron parte de su arte y de su alma. Así es para mí el bajo blanco de Juan Formell.
Tuve la dicha, el privilegio, de verlo en persona. Fue durante mi viaje a La Habana en 2022, cuando visité el mítico estudio de grabación El Rincón VanVanero, ese santuario donde tantos éxitos han nacido. Allí estaba, colgado como un tesoro sagrado: blanco, imponente, silencioso pero lleno de historia. Me hice una foto junto a él, pero confieso que no necesitaba una cámara para recordar ese momento. Ese bajo ya estaba grabado en mí desde antes de verlo.
Fue Samuel Formell, su hijo, su heredero musical y espiritual, quien me contó la historia detrás de ese bajo. Una historia que va mucho más allá de un instrumento: es una historia de resistencia, dolor, entrega y amor por la música.
Un regalo que se convirtió en leyenda
Ese bajo blanco no fue el primero que tuvo Juan Formell. El primero, me contó Samuel, fue uno de color negro, fabricado por una empresa ya desaparecida llamada AZOLA, radicada en California, especializada en baby bass de altísima calidad. Un instrumento que llegó a Cuba como regalo, y que Formell adoptó como su herramienta de batalla.
Años más tarde, durante una gira por América, AZOLA quiso volver a sorprenderlo. Esta vez, el regalo fue un bajo blanco, impecable, elegante, que le fue entregado en uno de los escenarios más icónicos de la música: The Fillmore, en San Francisco.
Imagino ese momento. La emoción. La curiosidad del maestro por probar ese nuevo instrumento. Y así lo hizo. Esa misma noche, Juan Formell subió al escenario con el bajo blanco en las manos, decidido a estrenarlo. No sabía que ese gesto valiente y aparentemente sencillo, se convertiría en uno de los momentos más simbólicos de su carrera.
Un estreno doloroso
El nuevo bajo tenía una tensión distinta a la que él usaba habitualmente con el bajo negro. Su cuerpo, acostumbrado a una manera específica de tocar, reaccionó. A mitad del concierto, las cuerdas comenzaron a hacerle daño en los dedos. Ampollas. Dolor. Sangre.
Sí, sangre. Porque Juan Formell no detuvo la música. No paró. No pidió un recambio. Siguió tocando. Hasta la última canción.
Samuel me contó que los músicos, al ver las manos de su padre durante el concierto, se le acercaban preocupados. Le preguntaban:
—“¿Te duele?”
Y Formell, con una calma estoica, respondía:
—“Tranquilo… que todo está en talla.”
Esa frase se me quedó grabada en el alma. “Todo está en talla”. Mientras los dedos sangraban, mientras la sangre manchaba el cuerpo blanco del bajo, él seguía. No solo como músico, sino como símbolo de una resiliencia implacable, de una entrega sin medida.
Un bajo bautizado con sangre
Después del concierto, por supuesto, hubo que curarlo. Juan Formell era diabético, y cualquier herida implicaba un riesgo serio. Pero ese bajo ya había sido “bautizado”. No por las manos de un luthier. Sino por algo mucho más poderoso:
la sangre de su dueño, mezclada con su arte, su dolor y su determinación de cumplir con el público.
Desde entonces, ese bajo blanco no fue solo un instrumento más. Se convirtió en una reliquia. En un testigo silencioso del amor incondicional de Formell por su música y por su gente. Un objeto con alma, con historia.
Y allí está hoy, en El Rincón VanVanero, como guardián de una época y de una leyenda. Sigue siendo parte activa del presente: se ha utilizado para grabar muchos de los éxitos más recientes de Los Van Van. A pesar del paso del tiempo, sigue transmitiendo esa energía, esa pasión, ese “todo está en talla” que lo define.
Un símbolo personal
Verlo frente a mí no fue solo emocionante. Fue transformador. Porque ese bajo blanco me recordó que el arte verdadero no nace del confort, sino del compromiso. Que la grandeza no es ausencia de dolor, sino la capacidad de seguir adelante a pesar del dolor.
Ese bajo blanco, más que un instrumento, es una metáfora. Representa a Juan Formell en toda su dimensión: elegante, resistente, incansable, lleno de luz, incluso cuando la vida aprieta.
Y sí, yo me hice una foto junto a él. Pero lo que realmente me llevé fue otra cosa: un mensaje profundo, una inspiración. El recuerdo de un artista que no se detuvo ni siquiera cuando sangraba. Y esa imagen me acompaña cada vez que escucho su música, cada vez que la vida me reta, cada vez que necesito recordar que, pase lo que pase…
todo está en talla.
¿Conoces alguna historia especial sobre Juan Formell?
Te invito a dejarla en los comentarios. Porque su legado no está solo en los discos: está en la memoria viva de quienes sentimos que, de alguna manera, su música nos cambió la vida.
4 respuestas
Mi comentario, es que este Sr desde que estuvo metido en la música cubana innovo todos los ritmos, para mí un fenómeno musical
BUEN DIA,ALBERGO UN ENCUENTRO CON EL MAESTRO JUAN FORMEL Y SU HIJO SAMUEL NOVIEMBRE 2010,ESTADIO LATINOAMERICANO,PALCO DETRAS DEL HOME,COINCIDIAMOS EN OCASIONES,PORQUE EL MAESTRO ADEMAS ERA INDUSTRIALISTA,ESE DIA ME PERMITIO UNA FOTO,LE COMENTE MAESTRO MI MAMA ES FANATICA DE LOS VAN VAN,LE PEDI UN AUTÓGRAFO PARA ELLA,ESCRIBIÓ PARA MARTA CON CARIÑO DE JUAN FORMEL,AMBOS RECUERDOS,LOS CONSERVO,PERO LAMENTABLEMENTE NO AQUI EN ESTOS MOMENTOS,CUBANO RESIDENTE TEMPORAL EN MEXICO,CON TODAS MIS PERTENECIAS PERSONALES ENVIADAS A EU,ALGUN DIA LAS MOSTRARÉ,GRACIAS,HALA FORMEL,HALA VAN VAN
Lloré de emoción, estaba leyendo el artículo para enviártelo cuando leí tu historia en los comentarios, hermano somos grandes de verdad…..Formell y VAN VAN por siempre🥹🥹🥹😍
Mi recuerdo personal fue en Ayestaran. En el edificio donde vivia Yaumara su esposa antes de casarse. Ya nos habiamos conocido en casa de Julio Pulido y en el ICRT. Le dije MAESTRO. Bendiciones para usted, Samuelito y Los Van Van. A lo mejor no me recuerda. Me respondio. Como no Medico. Yo alegro corazones con mi musica pero ustedes salvan vidas. Fue ahi donde me entere que su primera aspiracion en la vida fue ser Medico. Y DE CIERTA MANERA LO FUE. Porque nos sigue curando el alma con su musica aun en su eternidad. ADEMAS DE SU GENIALIDAD BRILLO POR SU HUMILDAD.